La longevidad se ha convertido en uno de los grandes ejes estratégicos del sector wellness y hotelero. Con el objetivo de analizar su impacto real en el diseño, la inversión y la operativa de los establecimientos, FIBO y su empresa matriz RX organizaron recientemente un seminario de alto nivel bajo el título Longevity in Hospitality.
El encuentro tuvo lugar en La Fondation, un hotel wellness de nueva generación ubicado en París, diseñado específicamente para integrar bienestar, trabajo y vida social. El espacio cuenta con muro de escalada, gimnasio, piscina, spa y modernas áreas de coworking y formación, convirtiéndose en un ejemplo tangible del nuevo paradigma hotelero orientado a la salud a largo plazo.
Celebrado en diciembre, el evento estuvo conducido por Anke Brendt, project manager de FIBO, y Michael Köhler, CEO de RX Alemania, y fue presentado por los consultores internacionales Andrew Gibson y Franz Linser, dos referentes en estrategia wellness y hospitality.
Qué significa realmente longevidad en un hotel
Andrew Gibson abrió la jornada subrayando que implementar la longevidad en hoteles es un proceso complejo, pero que debe partir de lo esencial: aire limpio, buenas condiciones de sueño, acceso a espacios verdes y el acompañamiento de expertos cualificados.
Su definición de longevidad se apoya en tres pilares fundamentales:
- Comunidad
- Agilidad
- Nutrición
“Los mejores retiros de wellness o longevidad tienen listas de espera de hasta 12 meses, porque las personas reservan y vuelven a reservar. Eso es comunidad”, afirmó Gibson.
En cuanto a la agilidad, explicó que ya no puede limitarse al concepto tradicional de fitness: “No se trata solo de cardio y fuerza. También incluye cognición, tiempo de reacción y capacidades funcionales”.
La nutrición, por su parte, va mucho más allá de la alimentación: “Incluye la restauración del cuerpo: recargar, refrescar, relajarse y recuperarse. Todos estos conceptos forman parte de la nutrición”.
Gibson añadió un elemento clave poco habitual en este debate: “La nutrición también tiene que ver con la curiosidad. Los hoteles deben diseñarse para inspirar, despertar interés y nutrir el cerebro a través de la educación y la experiencia”.
Diseñar la longevidad desde el inicio, no como un añadido
Uno de los mensajes más contundentes del encuentro fue la necesidad de integrar wellness y longevidad desde la fase conceptual del proyecto, y no como un añadido de última hora.
Gibson explicó que con frecuencia es contactado para asesorar desarrollos hoteleros cuando la infraestructura ya está definida, lo que impide integrar aspectos clave como el movimiento en la arquitectura o dormitorios diseñados para favorecer un sueño realmente reparador.
“Hay que empezar desde el concepto. Si no, estás intentando aplicar los pilares del wellness a un hotel que ya existe, y eso no es óptimo”.

La hospitalidad como base de cualquier estrategia de longevidad
Franz Linser reforzó esta idea recordando que la esencia de la hospitalidad —empatía, buena alimentación, descanso de calidad y socialización— puede y debe ser el núcleo de cualquier estrategia de longevidad.
Explicó que una estancia de una semana puede transformarse por completo si el huésped tiene acceso a expertos médicos, psiquiatras, fisioterapeutas o especialistas en salud mental y física, aportando un valor añadido real frente a la vida cotidiana.
La forma de implementar la longevidad dependerá de los recursos de cada operador:
- Algunos invertirán grandes sumas en equipamiento médico avanzado.
- Otros optarán por un enfoque más holístico, priorizando naturaleza, descanso profundo y ritmos biológicos.
Durante el encuentro, Linser compartió una reflexión escuchada en el Global Wellness Summit:
“Muchas personas no están realmente enfermas, sino mal descansadas y sobrecargadas de trabajo”.
Esto genera una falsa percepción de hiperproductividad, cuando en realidad existe una incapacidad para recuperarse y relajarse, así como una baja resiliencia al estrés.
Ambición, estándares y retorno de la inversión
Linser también destacó que ya no basta con cumplir estándares mínimos: “Por debajo del 30 % de humedad en una habitación, no es posible dormir bien”.
Andrew Gibson añadió que la inversión en tecnologías de longevidad —como cámaras hiperbáricas u otras intervenciones médicas— debe evaluarse cuidadosamente en función de la duración de la estancia y el riesgo de obsolescencia.
“Si los huéspedes solo se quedan un día, es poco probable que utilicen estos servicios. Si se quedan una semana, la ecuación cambia por completo”.
Como ejemplo, citó su trabajo en Sensei Resort (Hawái), donde la propuesta de longevidad se basa más en programas personalizados y acompañamiento experto que en grandes volúmenes de equipamiento, altamente valorado por clientes de alto poder adquisitivo.
Arquitectura, modelos de negocio y oportunidades reales
El evento contó también con la participación de Alexandre Pierat, de Suprem Architectures, quien presentó proyectos de lujo en wellness y longevidad bajo el enfoque “Del wellness a la longevidad: repensando el papel de la arquitectura”.
Por su parte, Régis Boudon, SVP Creative Development en BBSpa, analizó si la longevidad en spas es una oportunidad real o una moda pasajera. Recomendó evaluar cuidadosamente los costes, especialmente los relacionados con personal médico especializado, que incrementan tanto los gastos operativos como el tiempo de retorno de la inversión.
Boudon identificó un “punto óptimo” para hoteles:
- Inversión: 250.000 – 700.000 €
- Superficie ideal: 350 m²
- Punto de equilibrio: 12–18 meses
Como ejemplo práctico, presentó un hotel de cuatro estrellas en el sur de Francia que, tras invertir 380.000 €, lanzó un programa de cuatro días para la salud metabólica con un precio de 1.650 € por persona, con excelentes resultados.
El cliente wellness: más rentable y más fiel
La jornada concluyó con una mesa redonda moderada por Emily Whigham (FIBO), con la participación de Andrew Gibson, Marion Gérent (directora general de La Fondation) y la Dra. Katharina Sepp, del Alpinresort Sacher.
Gibson destacó que los huéspedes que utilizan spas:
- gastan más en restauración,
- se alojan durante más tiempo,
- y resultan más rentables para el hotel.
El consenso fue claro: la prioridad actual es el healthspan, vivir más años con calidad, autonomía y sin limitaciones.
“No queremos ser un hospital”, explicó la Dra. Sepp. “Demasiadas pruebas médicas pueden hacerte sentir enfermo cuando no lo estás. Queremos ofrecer a las personas la oportunidad de hacer cosas positivas por su salud”.
La longevidad no es una moda pasajera, sino una evolución natural del wellness y la hospitalidad. Para que sea viable y rentable, requiere visión estratégica, diseño inteligente, inversión coherente y, sobre todo, una comprensión profunda de las necesidades reales del huésped contemporáneo.
El mensaje final fue claro: la longevidad es una gran oportunidad para el sector, siempre que se aborde con planificación, ambición y sentido común.