Según la periodista y experta de Fitness and Wellbeing, en The Independent, Emilie Lavinia, a medida que nos adentramos en un nuevo año, el ruido en torno al bienestar es más ensordecedor que nunca. Aunque siempre ha existido cierta presión por “reinventarse” en enero, nunca había sido tan intensa como ahora, y el auge del wellness y el desarrollo personal tiene mucho que ver con ello.
Reportamos su artículo en español que refleja su visión para el 2026.
Aunque las tendencias virales de Año Nuevo en TikTok —como el personal rebrand total o el reto 75 Hard— puedan parecer absurdas o incluso irritantes, son el reflejo de una industria valorada hoy en billones de dólares, un sector que se cruza con la salud, la belleza, la alimentación, la moda e incluso la política.
Llevo una década informando sobre salud, fitness y bienestar, y durante este tiempo he observado una serie de cambios muy concretos en el comportamiento del consumidor, en la investigación científica y en la tecnología. Las tendencias wellness surgen constantemente y, aunque algunas parezcan frívolas, suelen ser indicadores de lo que ocurre en un ecosistema mucho más amplio. Al igual que el índice del dobladillo en la moda, las tendencias de bienestar pueden decirnos mucho sobre el mundo que nos rodea y sobre cómo puede verse afectada nuestra salud, si sabemos interpretarlas.
He hablado con cientos de expertos sobre lo que podemos esperar de la industria del bienestar en 2026 y, si pensabas que no podía volverse más extraña, prepárate: este año promete ser intenso. Estas son mis predicciones y las claves que necesitas conocer, respaldadas por voces expertas.

Espacios de bienestar social
A medida que Soho House avanza en su incursión en el wellness y surgen nuevos clubes privados centrados en la salud en las grandes ciudades, el bienestar social se perfila como uno de los grandes protagonistas de 2026. El año pasado asistimos a un cambio significativo: del fitness individual al fitness colectivo. La revolución de los run clubs se consolidó en 2025 y, según Strava, el número de clubes de running en Reino Unido se triplicó en la primera mitad del año respecto al mismo periodo de 2024. A esto se suman las sauna raves, los baños de hielo en grupo y las fiestas de Pilates.
Un estudio de Nuffield Health reveló que casi un tercio de los británicos afirma que el ejercicio les ayuda a crear y mantener conexiones sociales, y que más de la mitad tiene más probabilidades de seguir un programa de entrenamiento cuando este es social. Para muchos, el fitness es hoy sinónimo de comunidad: un 25 % de los encuestados asegura que es la forma más sencilla de conocer a personas afines. Algunos incluso hablan de los eventos fitness como las nuevas apps de citas, aunque no estoy del todo convencida de ello.
El auge es tal que el Maratón de Londres 2026 batió récords con más de 1,1 millones de solicitudes, y los viajes para correr se han convertido en una tendencia. A esto se suma el fenómeno Hyrox, una competición de fitness social que atrajo a 550.000 participantes en todo el mundo en 2025.
Aunque el wellness social es, en general, positivo y bienintencionado, mi consejo para 2026 es ser cauteloso con las grandes marcas que cobran por crear una sensación de comunidad que podrías generar tú mismo. Los clubes locales, los grupos de entrenamiento y los encuentros espontáneos nacen para responder a una necesidad real, combatir la soledad y mejorar la salud física y mental. Quizá merezca más la pena unirte a uno de ellos —o crear el tuyo— que pagar por correr alrededor de la tienda de una gran marca.
“Retiros de lujo”
Como extensión natural del wellness social, los retiros de bienestar vivirán una explosión en 2026. Todo el mundo ofrecerá retiros, no solo quienes cabría esperar. Marcas de ropa deportiva, firmas de belleza, gimnasios y clubes fitness se sumarán a la tendencia con experiencias inmersivas en el extranjero, siguiendo el ejemplo de espacios como Third Space.
El término “retiro de lujo” se utilizará de forma bastante laxa, con interpretaciones creativas tanto de “lujo” como de “retiro”. Aun así, habrá una amplia oferta de experiencias que combinen viajes, bienestar y comunidad. Mi recomendación: apoyar a facilitadores independientes y propuestas auténticas.
El turismo wellness entrará en una nueva dimensión, con hoteles que ofrecerán experiencias tipo retiro, programas especializados en sueño, recuperación y biohacking, y spas tecnológicos de gran escala que irán mucho más allá del jacuzzi y la sauna.
El microbioma oral
Si 2025 fue el año de la salud intestinal, 2026 será el año de la salud bucal. La conexión boca-cerebro y boca-dolor ganará protagonismo, y la investigación es fascinante. Seremos más conscientes de nuestra salud oral, lo que podría traducirse en una mejora general de la salud. Eso sí, cuidado con el wellness washing.
El año pasado recomendé cambiar de dentífrico tras leer estudios que relacionaban ingredientes como el triclosán con efectos negativos en el microbioma intestinal. Además, expertos como Tim Spector han alertado sobre la presencia de microplásticos en productos cotidianos, incluidos algunos dentífricos, donde aún aparecen como “polietileno” o “microperlas”.
“El interior de la boca es la puerta de entrada al cuerpo”, explica el doctor Shravan Chawla, dentista estético y restaurador. “Un microbioma oral sano regula el pH y produce nitratos y óxido nítrico, fundamentales para mantener la presión arterial”.
Chawla advierte que los colutorios antibacterianos y con alcohol no distinguen entre bacterias buenas y malas, eliminándolo todo indiscriminadamente. En 2026, prestaremos más atención a lo que compramos, pero también surgirán productos con promesas exageradas. Revisa ingredientes, desconfía del marketing “natural” y no asumas que lo caro es siempre mejor.
El boom de lo no tóxico
La preocupación por la toxicidad de nuestro estilo de vida moderno ha crecido de forma exponencial. Estudios sobre PFAS, microplásticos y disruptores endocrinos han inundado las redes, impulsando el auge del movimiento low-tox.
En 2026 veremos una explosión de productos no tóxicos: fibras naturales en ropa deportiva, utensilios de cocina de vidrio o metal, cosmética de origen vegetal y alimentos orgánicos. Algunos serán excelentes, pero otros utilizarán términos como “natural” o “libre de toxinas” como simples reclamos de marketing.
Conviene recordar que “sintético” no equivale a “tóxico”. Muchas formulaciones modernas eliminan componentes problemáticos de la naturaleza, haciéndolos más seguros para la piel humana.
Cuidarse y cuidar el planeta es positivo; alarmar, desinformar o poner en riesgo la salud, no.
La edad biológica como símbolo de estatus
En 2026, la edad biológica se convertirá en una nueva moneda social. Biomarcadores como la fuerza de agarre o la densidad ósea darán derecho a presumir. Según la experta en longevidad Sophie Shotter, ya no será solo cosa de biohackers extremos.
Shotter recuerda que “los mejores biohacks son gratuitos”: entrenamiento de fuerza, una dieta que cuide el intestino y un buen descanso pueden reducir la edad celular sin necesidad de tratamientos caros.
Eso sí, la estética médica y el skin biohacking alcanzarán niveles futuristas, con péptidos, exosomas y terapias regenerativas que prometen revertir el envejecimiento celular. La clave estará en comprender la ciencia y exigir regulación y ética.
El dominio del sistema nervioso
Sanar será sinónimo de regular el sistema nervioso. En 2026 aprenderemos qué es, cómo funciona y cómo tratar el estrés, la ansiedad y el agotamiento. Prácticas somáticas, respiración, liberación fascial y estimulación del nervio vago ganarán protagonismo.
“La terapia somática utiliza el cuerpo como portal de sanación”, explica Soulla Demetriou. “El trauma y la historia personal no solo viven en la mente, también en el cuerpo”.

Brain hacking y neuromodulación
El brain hacking será tendencia. Dispositivos de neuromodulación, entrenamiento mental, visualización y meditación se popularizarán. Clínicas de lujo incorporarán pruebas neurológicas avanzadas no para diagnosticar enfermedad, sino para optimizar el rendimiento. Eso sí, cuidado con el exceso de marketing y los influencers sin formación.
Diagnóstico preventivo con IA
La medicina preventiva seguirá avanzando gracias a la inteligencia artificial. Escáneres corporales completos, resonancias rápidas y tests en casa serán cada vez más comunes, aunque seguirán siendo un lujo para muchos.
La IA será una herramienta útil, pero no sustituirá la intuición humana ni el criterio clínico.
El exceso de habit stacking
Apilar hábitos, suplementos y entrenamientos se normalizará. Clases de yoga con música en directo, calor, luz roja y múltiples estímulos serán habituales. Puede ser útil, pero no obligatorio. El bienestar no tiene por qué ser extremo.
Volver a lo analógico, el nuevo lujo
El digital detox alcanzará máximos históricos. Teléfonos básicos, escritura a mano, paseos por la naturaleza y experiencias sin pantallas se convertirán en el nuevo estatus.
“Más de la mitad de nuestros huéspedes citan el agotamiento digital como principal motivo para desconectar”, explica Hector Hughes, cofundador de Unplugged.
En 2026, desconectar del móvil no será una excentricidad, sino una necesidad.
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