La entropía: la nueva hipótesis científica que podría cambiar la investigación sobre longevidad

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Una nueva investigación de la empresa biotecnológica Gero plantea una visión diferente sobre por qué envejecemos. Según un estudio publicado recientemente en la revista Aging Biology, el envejecimiento humano podría estar impulsado principalmente por la entropía, un principio fundamental de la física que describe la tendencia natural de los sistemas complejos a evolucionar desde el orden hacia el desorden.

Este enfoque, inspirado en la Segunda Ley de la Termodinámica, propone que a medida que pasan los años se produce una acumulación progresiva de cambios moleculares irreversibles en el organismo. Estos cambios aumentan gradualmente el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad y, en última instancia, la mortalidad. El modelo abre una nueva perspectiva para comprender la biología del envejecimiento y podría orientar el desarrollo de terapias destinadas a prolongar la vida saludable.

Qué es la entropía aplicada al envejecimiento biológico

En términos físicos, la entropía describe la tendencia inevitable de los sistemas a perder organización con el tiempo. Cuando este concepto se aplica a la biología humana, se manifiesta como daño molecular acumulativo en células y tejidos.

Entre estos cambios se incluyen, por ejemplo:

  • Errores en la metilación del ADN.
  • Mutaciones genéticas que se acumulan con la edad.
  • Alteraciones en los mecanismos celulares de reparación.
  • Deterioro progresivo de la capacidad del organismo para mantener la homeostasis.

Con el paso del tiempo, este conjunto de alteraciones hace que el organismo sea más vulnerable a enfermedades crónicas y degenerativas. Aunque algunas intervenciones actuales —como la reprogramación celular o los fármacos senolíticos— pueden abordar ciertos aspectos del envejecimiento, no eliminan completamente los cambios irreversibles impulsados por la entro

El estudio de Gero se apoya en el análisis de grandes bases de datos biomédicos humanos, entre ellas los registros longitudinales y perfiles de metilación del ADN procedentes del UK Biobank. A partir de estos datos, los investigadores desarrollaron modelos que describen cómo se acumula el daño entropico a lo largo de la vida.

La empresa utiliza inteligencia artificial y modelos de aprendizaje automático basados en principios físicos para identificar rutas causales que explican el deterioro funcional y la progresión de enfermedades relacionadas con la edad. Este enfoque invierte el paradigma tradicional del descubrimiento de fármacos, pasando del estudio microscópico de moléculas individuales a un análisis macroscópico de los procesos de envejecimiento en poblaciones humanas.

Según el físico teórico y CEO de la compañía, Peter Fedichev, comprender el envejecimiento desde la perspectiva de la física estadística puede simplificar la complejidad biológica y acelerar el desarrollo de terapias eficaces.

El modelo propuesto distingue dos mecanismos principales que explican el deterioro asociado a la edad:

  1. Enfermedades relacionadas con la edad
    Son fallos sistémicos identificables —como la hipertensión o ciertas patologías metabólicas— que en muchos casos pueden tratarse o controlarse.
  2. Daño molecular microscópico acumulativo
    Es el resultado de procesos de reparación celular imperfectos que generan cambios irreversibles a lo largo del tiempo. Este segundo mecanismo es el que, según la hipótesis, está dominado por la entropía.

Esta distinción tiene implicaciones relevantes para la medicina de la longevidad: controlar enfermedades no elimina necesariamente el proceso profundo de envejecimiento si el daño molecular continúa acumulándose.

Por qué los modelos animales pueden no reflejar el envejecimiento humano

Uno de los puntos más polémicos del estudio es la crítica al uso de ratones como modelo principal para investigar el envejecimiento. Los ratones tienen una vida corta y suelen morir por enfermedades relacionadas con la edad antes de que el daño entropico se acumule de forma significativa.

En cambio, los humanos pueden controlar muchas patologías mediante tratamientos médicos, lo que permite que el daño molecular continúe acumulándose durante décadas. Esto sugiere que el envejecimiento humano y el de especies de vida corta siguen dinámicas biológicas distintas.

Según Fedichev, este contraste explica por qué algunos tratamientos antienvejecimiento muestran resultados prometedores en animales pero tienen efectos limitados en humanos.

A partir de su modelo, los investigadores identificaron posibles dianas moleculares que podrían regular los procesos entrópicos del envejecimiento. La idea es desarrollar fármacos capaces de reducir o ralentizar la acumulación de daño molecular.

Si esta estrategia tiene éxito, podría:

  • Ampliar el periodo de vida libre de enfermedades graves.
  • Retrasar la aparición de múltiples patologías asociadas a la edad de forma simultánea.
  • Mejorar significativamente el healthspan o duración de la vida saludable.

La empresa describe su enfoque dentro de niveles avanzados de investigación en longevidad, que incluyen desde la prevención terapéutica de enfermedades del envejecimiento hasta, en fases más ambiciosas, la reversión sistémica del envejecimiento.

¿Existe un límite biológico para la vida humana?

El modelo también plantea una cuestión fundamental en la ciencia de la longevidad: si la entropía impone límites a la extensión de la vida. Según los investigadores, incluso si se desarrollan terapias capaces de ralentizar el envejecimiento, la acumulación de daño molecular irreversible podría establecer un techo biológico cercano a los 120 años.

Esto no significa que no sea posible vivir más tiempo con buena salud, sino que revertir completamente el envejecimiento podría ser extremadamente difícil desde un punto de vista termodinámico.

La hipótesis entrópica del envejecimiento introduce un cambio conceptual importante: en lugar de centrarse únicamente en reparar o revertir marcadores específicos del envejecimiento, propone abordar el proceso desde una perspectiva sistémica basada en la física y los grandes datos humanos.

Si se confirma en estudios futuros, este enfoque podría redefinir la forma en que se diseñan terapias de longevidad y orientar la investigación hacia intervenciones capaces de actuar sobre los procesos fundamentales que determinan el deterioro biológico.

Para la ciencia del envejecimiento —un campo que avanza rápidamente y en el que convergen biología, medicina, inteligencia artificial y física— entender el papel de la entropía podría ser clave para dar el siguiente gran salto: extender no solo la duración de la vida, sino también su calidad.

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