La fibromialgia podría tener un origen neurobiológico ligado al estrés ambiental: nuevas terapias apuntan a tratar la causa

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La fibromialgia es una enfermedad crónica caracterizada por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga persistente, alteraciones del sueño y síntomas cognitivos. A pesar de su elevada prevalencia y del profundo impacto que tiene en la calidad de vida de quienes la padecen, sigue siendo una de las patologías más infradiagnosticadas y menos comprendidas dentro del sistema sanitario.

En España se estima que afecta aproximadamente al 2,4% de la población adulta, lo que supone cerca de un millón de personas, con una clara predominancia en mujeres. Sin embargo, el número de pacientes diagnosticados oficialmente es considerablemente menor, lo que refleja las dificultades que aún existen para identificar y tratar esta enfermedad.

Actualmente, la mayor parte de los tratamientos disponibles se basa en el control de los síntomas mediante analgésicos, antidepresivos, fisioterapia o intervenciones psicológicas. Aunque estas estrategias pueden ayudar a mejorar parcialmente la calidad de vida de los pacientes, no actúan directamente sobre los mecanismos fisiológicos que podrían estar en el origen de la enfermedad.

En los últimos años, diferentes líneas de investigación han empezado a relacionar la fibromialgia con alteraciones en la capacidad adaptativa del organismo frente al estrés ambiental, también denominado estrés exposómico, que engloba el conjunto de factores físicos, químicos, sociales y emocionales a los que una persona está expuesta a lo largo de su vida.

Cuando esta carga de estrés supera la capacidad de adaptación del organismo, pueden aparecer alteraciones en los sistemas de regulación neurobiológica, incluyendo cambios en la actividad bioeléctrica endógena, un elemento clave en la comunicación y el funcionamiento del sistema nervioso.

Estas disfunciones adaptativas pueden manifestarse a nivel corporal a través de fenómenos medibles como la asimetría fluctuante, un indicador biológico que refleja pequeñas desviaciones en la simetría corporal asociadas a estados de estrés crónico o desregulación fisiológica.

En este contexto, una línea emergente de investigación está explorando terapias dirigidas a restablecer el equilibrio neurobiológico del organismo mediante la modulación de la actividad bioeléctrica endógena.

Un estudio científico publicado en la revista Journal of Personalized Medicine, titulado “REAC Neurobiological Modulation as a Precision Medicine Treatment for Fibromyalgia”, evaluó los efectos de la tecnología de neuromodulación Radio Electric Asymmetric Conveyer (REAC) en pacientes con fibromialgia.

La investigación analizó a 37 pacientes sometidos a protocolos terapéuticos de optimización neurobiológica, evaluando parámetros de respuesta motora, dismetría funcional y calidad de vida mediante el cuestionario Fibromyalgia Impact Questionnaire (FIQ).

Los resultados mostraron mejoras estadísticamente significativas en la respuesta psicomotora, en la percepción del dolor y en la calidad de vida, junto con una reducción de los indicadores de disfunción adaptativa observados en todos los participantes.

Según los autores del estudio, estos resultados sugieren que los tratamientos basados en tecnología REAC podrían restablecer el equilibrio neurobiológico alterado por el estrés ambiental, mejorando la capacidad adaptativa del organismo y reduciendo la necesidad de analgésicos.

Aunque la modulación neuro-biológica mediante tecnología REAC ya se aplica en distintos países dentro del ámbito de la medicina preventiva y de precisión, su conocimiento y aplicación clínica en España sigue siendo todavía limitado.

Para los especialistas que trabajan en este campo, ampliar la investigación sobre el papel del estrés exposómico, la asimetría fluctuante y la actividad bioeléctrica endógena podría abrir nuevas perspectivas en el abordaje de enfermedades complejas como la fibromialgia, así como de otros trastornos relacionados con la adaptación del organismo al entorno.

Ante el creciente impacto del dolor crónico y de las patologías asociadas al estrés ambiental, los investigadores coinciden en la necesidad de explorar enfoques terapéuticos innovadores que no se limiten al tratamiento sintomático, sino que aborden los mecanismos neurobiológicos que subyacen a estas enfermedades.

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