Del 14 al 16 de octubre, más de 300 directivos, inversores, expertos e instituciones internacionales se reunirán en Málaga para debatir cómo preparar a empresas, sistemas de salud, ciudades y ciudadanos para vidas más largas
La longevidad ha entrado en una fase en la que hablar exclusivamente de años de vida saludable resulta insuficiente. Una población que vive más tiempo modifica los sistemas sanitarios, el mercado laboral, las pensiones, los seguros, la formación, el consumo, la vivienda y la propia organización de las ciudades. También obliga a revisar una cuestión mucho más personal: qué significa mantener autonomía, propósito y participación social a lo largo de una vida que puede alcanzar los 90, 100 años o más.
Ese será el punto de partida de LifeSpan Summit 2026, que reunirá en Málaga del 14 al 16 de octubre a más de 300 directivos, inversores, representantes institucionales y profesionales vinculados a la salud, la tecnología, las finanzas, la educación y la innovación.
La dimensión internacional del encuentro constituye uno de sus principales argumentos. La agenda incorpora representantes de organismos de Naciones Unidas como la OMS, UNITAR, ITU y UNDESA, además del Banco Mundial, la Unión Europea, la OCDE, el Foro Económico Mundial, el Consejo de Cooperación del Golfo, el IMSERSO y centros académicos como las universidades de Cambridge y Oxford y el Stanford Center on Longevity. A ellos se suman compañías multinacionales, inversores y organizaciones del sector privado.
Entre los más de 70 ponentes figuran Haleh Nazeri, responsable del área de Economía de la Longevidad del Foro Económico Mundial; Amal Abou Rafeh, jefa de la sección del Programa sobre Envejecimiento del Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de Naciones Unidas; Fiona Stewart, responsable global de Envejecimiento y Pensiones del Banco Mundial; George Vradenburg, presidente de Davos Alzheimer’s Collaborative; la doctora Ritu Sadana, responsable en la OMS del secretariado para la Década del Envejecimiento Saludable; Roxana Widmer-Iliescu, responsable del servicio de Inclusión Digital de la ITU; y María Teresa Sancho, directora del IMSERSO en España.
La presencia institucional adquiere especial relevancia en un momento en el que la longevidad empieza a abordarse como una cuestión transversal de planificación económica y social. El debate sobre cómo vivir más años con salud necesita incorporar también quién financiará esos años adicionales, cómo evolucionarán las carreras profesionales, qué papel tendrá la formación a lo largo de la vida y cómo se diseñarán los servicios destinados a una población con una estructura de edad diferente.






Tres conversaciones para una vida más larga
LifeSpan Summit articula el programa alrededor de tres grandes áreas: salud y bienestar; riqueza y trabajo; y dimensión social y personal.
La primera conecta directamente con el ecosistema que en los últimos años ha impulsado la industria de la longevidad: biotecnología, medicina preventiva, salud digital, ciencia regenerativa, rendimiento cognitivo y nuevas herramientas destinadas a preservar la autonomía. El interés del planteamiento reside en situar estas tecnologías dentro de una conversación más amplia sobre resultados y acceso, en lugar de contemplarlas únicamente como productos o servicios de consumo.
El segundo bloque lleva la longevidad al terreno económico. Una vida profesional potencialmente más extensa plantea preguntas sobre pensiones, seguros, inversión, patrimonio, empleabilidad y reciclaje profesional. También afecta a las empresas: mantener equipos con varias generaciones, diseñar carreras más largas y facilitar el aprendizaje continuo exige revisar modelos de recursos humanos concebidos para trayectorias laborales mucho más lineales.
La tercera dimensión incorpora cuestiones menos cuantificables, aunque determinantes para la calidad de esos años adicionales: propósito, identidad, comunidad, inclusión, accesibilidad, creatividad, estilo de vida y participación social.
Esta combinación resulta especialmente relevante para quienes trabajan en el ámbito del wellness y la salud preventiva. La longevidad no depende de una única intervención ni de una categoría concreta de servicios. Afecta al conjunto de las condiciones que permiten conservar autonomía y calidad de vida durante más tiempo, desde la prevención y los hábitos hasta el entorno urbano, las relaciones sociales, la actividad profesional y la seguridad financiera.

Málaga como punto de encuentro
La elección de Málaga añade otra dimensión al encuentro. La ciudad acogerá la primera edición de LifeSpan Summit en el Hotel Vincci Posada del Patio, bajo el impulso de GIA Longevity (Global Initiative on Ageing and Longevity), organización internacional con sede en Málaga que trabaja para situar el envejecimiento saludable dentro de la agenda global.
Para el ecosistema español de salud, wellness, turismo sanitario, tecnología y hospitality, la cita ofrece además un espacio de conexión poco habitual entre sectores que habitualmente analizan la longevidad desde perspectivas diferentes. Una compañía tecnológica puede estar interesada en la salud digital; una aseguradora, en el riesgo asociado a una vida más larga; un hotel, en los nuevos servicios de prevención y bienestar; una ciudad, en la accesibilidad y la movilidad; y un inversor, en las oportunidades económicas que genera este cambio demográfico.
LifeSpan Summit pretende poner esas conversaciones en una misma mesa.
La propuesta puede resultar especialmente interesante para profesionales que trabajan en la intersección entre salud, wellness, longevity, hospitality, inversión e innovación, así como para empresas que estén estudiando cómo adaptar productos, servicios o modelos de negocio a una sociedad con vidas más largas.
Más información y programa completo en la web oficial de LifeSpan Summit 2026.
