Frente al agotamiento, la debilidad y los mareos veraniegos, la naturaleza tiene aliados clave. Descubre cómo el ginseng, la jalea real y la fitoterapia ayudan a tu cuerpo a regular la presión arterial y recuperar la vitalidad.
El calor extremo no solo modifica nuestras rutinas o nos invita a buscar la sombra; somete a nuestro cuerpo a un sobreesfuerzo silencioso. Con las temperaturas disparadas, es común experimentar mareos, sensación de pesadez, fatiga constante o bajadas repentinas de tensión (hipotensión postural).
¿La razón técnica? Para autorregular la temperatura e impedir que el cuerpo se sobrecaliente, nuestros vasos sanguíneos se dilatan. A esto se suma la pérdida acelerada de agua y minerales esenciales a través del sudor, rompiendo el equilibrio interno y dejando esa conocida sensación de “batería descargada”.
Para evitar que el termómetro arruine tu verano, Roberto San Antonio-Abad, presidente de la Asociación Nacional de Terapias Naturales (Cofenat), comparte las claves para reconectar con el bienestar y ayudar al organismo a adaptarse al estrés térmico.

El poder de los adaptógenos: Energía limpia sin alterar la tensión
Cuando la fatiga física y mental apremia, la fitoterapia ofrece alternativas naturales que actúan como “escudos” adaptativos:
- Ginseng & Maca Andina: Reconocidos súperalimentos adaptógenos que ayudan a combatir el agotamiento profundo, aportando vitalidad progresiva sin generar sobreexcitación.
- Jalea Real: El tónico nutritivo por excelencia, ideal para revitalizar el sistema inmune y aportar un chute de micronutrientes cuando el apetito decae por el calor.
- Minerales clave (Magnesio y Potasio): Fundamentales para reponer los electrolitos que perdemos al sudar. Mantener sus niveles evita los calambres, la fatiga muscular y los mareos recurrentes.

Terapias de contraste y rituales para regular tu cuerpo
Más allá de la nutrición y la suplementación, el bienestar veraniego se cultiva a través de pequeñas rutinas diarias que alivian la carga vascular:
“Técnicas como la hidroterapia o los baños de contraste en las piernas ayudan a tonificar la circulación. Combinadas con disciplinas orientadas a la respiración consciente y la relajación, permitimos que el cuerpo se adapte con mucha mayor fluidez a las altas temperaturas”, señala San Antonio-Abad.

4 Reglas de oro para evitar el “bajón” veraniego
- Atención a la postura: Incorpórate despacio si has estado tumbado o sentado durante mucho tiempo. Al evitar movimientos abruptos, previenes el mareo por caída de presión.
- Hidratación inteligente: No esperes a tener sed. Acompaña el agua con infusiones frías o agua enriquecida con electrolitos.
- Alimentación viva y liviana: Prioriza frutas y verduras ricas en agua y antioxidantes que faciliten digestion ligeras.
- Respeta los ritmos del sol: Evita la exposición en las horas centrales y viste con tejidos naturales y transpirables.
El calor extremo es un reto para la salud. Escuchar las señales de tu cuerpo, hidratarte con consciencia y apoyarte en la fitoterapia es la mejor receta para disfrutar de la época estival con toda la energía que mereces.