Pantallas en la cama: cuando la hiperconexión digital erosiona la intimidad en pareja

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El dormitorio sigue siendo uno de los espacios más íntimos para las parejas españolas, pero cada vez comparte protagonismo con un invitado constante: las pantallas. Así lo revela el estudio Intimidad y Pantallas, impulsado por Pikolin entre 500 personas de entre 25 y 65 años que conviven en pareja.

Según los datos, casi el 70% de las parejas utiliza dispositivos digitales en la cama antes de dormir y, en seis de cada diez casos, la última luz que se apaga no es la del dormitorio, sino la del móvil. Un gesto aparentemente inocente que, sin embargo, está redefiniendo los rituales nocturnos y la forma de relacionarnos al final del día.

Lejos de ser un hábito puntual, el uso del móvil en la cama se ha integrado en la rutina diaria con consecuencias emocionales claras: casi el 40% de los españoles siente que su pareja prefiere el teléfono antes que compartir ese momento de desconexión juntos, una percepción que alcanza al 45% de las parejas jóvenes, entre 25 y 40 años.

El dormitorio, de refugio emocional a espacio fragmentado

El estudio pone de relieve una paradoja significativa: aunque el dormitorio sigue siendo percibido como un lugar clave para la conexión y la intimidad, las pantallas están reduciendo la presencia real, la conversación y el contacto. Una de cada tres personas reconoce que no suele hablar con su pareja antes de dormir, mientras que casi la mitad consulta el móvil estando ya en la cama y con su pareja al lado.

Esta desconexión silenciosa tiene un impacto emocional profundo: el 46% afirma sentirse invisible cuando su pareja usa el móvil en la cama, el 37% experimenta culpa por dedicar más tiempo a la pantalla que a la relación y una de cada tres personas se duerme con la sensación de haber sido ignorada.

“La intimidad no desaparece de golpe, se va erosionando poco a poco cuando dejamos de estar presentes”, explica Anna Vicen Renner, coach experta en liderazgo personal y relaciones. “La cama es uno de los últimos espacios sin interferencias externas. Cuando las pantallas lo ocupan, se resiente la conexión emocional y, con el tiempo, también el deseo”.

Pantallas, conflicto y desgaste emocional

El uso del móvil en el dormitorio no solo afecta al vínculo, sino que también genera fricción en la convivencia. El 43% de los encuestados reconoce haber discutido alguna vez con su pareja por este motivo, un porcentaje que se eleva al 61% entre las parejas más jóvenes. Además, casi la mitad considera que las pantallas suponen una barrera directa para la intimidad y la vida sexual.

“Estamos normalizando que cada uno se refugie en su pantalla justo en el momento del día que debería ser compartido”, añade Vicen Renner. “Esto genera frustración, distancia emocional y una desconexión que muchas parejas no saben cómo gestionar”.

Consciencia sin cambio: la contradicción de la intimidad moderna

A pesar de este impacto, la mayoría de las parejas es consciente del problema. El 62% de los españoles desearía un dormitorio libre de pantallas y el 64% admite que, aunque sabe que el uso del móvil antes de dormir afecta negativamente a la relación, sigue manteniendo el hábito. Entre los menores de 35 años, el 76% reconoce que su intimidad se ve claramente perjudicada.

“Vivimos hiperconectados, pero cada vez menos conectados con quien tenemos al lado”, señala Ana Robledo, directora de marketing de Pikolin. “Cuidar la intimidad cotidiana empieza por la cama. Recuperar el dormitorio como un espacio de descanso, cuidado y presencia es un primer paso esencial para mejorar el bienestar en pareja”.

Madrid apaga sus pantallas para encender la conexión

Como gesto simbólico y reivindicativo, el próximo jueves 12 de febrero las emblemáticas pantallas de la Plaza de Callao se apagarán durante 30 minutos. Una acción sencilla pero poderosa que lanza una pregunta directa a la sociedad: ¿cuándo fue la última vez que apagamos las pantallas para encender la conexión con quien duerme a nuestro lado?

Antes del apagón, las pantallas mostrarán mensajes y preguntas que invitan a reflexionar sobre el uso del móvil y la calidad del tiempo compartido, culminando en un apagado total como acto colectivo de desconexión consciente.

Esta acción marcará el inicio de una campaña que continuará con la apertura de Intimario, el primer Museo de la Intimidad, abierto al público del 12 al 15 de febrero en Plaza de Callao, 1, coincidiendo con la semana de San Valentín.

A través de un recorrido sensorial guiado por Anna Vicen Renner, Intimario propone instalaciones interactivas, preguntas provocadoras y dinámicas participativas que invitan a replantear cómo el uso del móvil en la cama está transformando la conexión emocional y física en la pareja. La experiencia culmina con el lanzamiento del reto #21NochesConectados, una invitación a pasar 21 noches sin pantallas en el dormitorio para crear nuevos hábitos y recuperar el vínculo.

“En Pikolin llevamos años defendiendo el dormitorio como epicentro emocional del bienestar”, concluye Ana Robledo. “Con esta iniciativa queremos abrir una conversación social necesaria y reivindicar la cama como un espacio para descansar, reconectar y sentirse cerca”.

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