Hoy, 20 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Salud Bucal, una jornada que busca recordar que la salud de la boca está estrechamente ligada al bienestar general y a la prevención de enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo. En este contexto, especialistas internacionales alertan de una tendencia preocupante: el aumento constante de las enfermedades periodontales a nivel global.
Actualmente se estima que existen más de 1.100 millones de casos de periodontitis en el mundo, una cifra que sigue creciendo y que preocupa especialmente a la comunidad científica. Este tema ha sido analizado recientemente en una sesión científica y divulgativa impulsada por la iniciativa Principles For Oral Health, fruto de la colaboración entre la Fundación SEPA y la marca Listerine. Bajo el título “Global Experts take on The Periodontal Disease Crisis”, expertos internacionales pusieron el foco en los retos actuales y en la necesidad de cambiar la estrategia frente a esta enfermedad.
Entre los especialistas que participaron en el encuentro se encuentran referentes mundiales en periodoncia como Mariano Sanz, Elena Figuero, Gustavo Ávila-Ortíz y Iain Chapple, quienes coincidieron en un mensaje claro: la prevención debe ser el eje central para frenar la expansión de la periodontitis.
Los datos reflejan esta tendencia. La prevalencia mundial de periodontitis grave se estimaba en un 11,2 % en 2017, aumentó hasta el 12,5 % en 2021-2022 y podría alcanzar el 13,1 % en 2030. Aunque en algunos países como Estados Unidos se observa cierta estabilidad en la incidencia, los expertos advierten que el panorama global sigue siendo preocupante y exige un cambio en la forma de abordar el problema.

La periodontitis no aparece de forma repentina. En la mayoría de los casos comienza con la gingivitis, una inflamación de las encías más leve y reversible si se detecta a tiempo. El reto, como explican los especialistas, es que muchos pacientes solo consultan cuando la enfermedad ya está avanzada, lo que complica los tratamientos y reduce las posibilidades de revertir el daño.
Además del impacto directo sobre la salud bucal, estas enfermedades pueden provocar pérdida de dientes, dificultades para hablar o alimentarse, disminución de la autoestima y un deterioro significativo de la calidad de vida. Tal y como recuerda Paula Matesanz, presidenta de SEPA, descuidar el tratamiento de la gingivitis no solo agrava el problema, sino que también aumenta los costes sanitarios y reduce los años de vida saludable.
El principal desencadenante de la gingivitis y la periodontitis es la acumulación de biopelícula o placa bacteriana, un conjunto organizado de bacterias que se adhiere a dientes y encías. Controlarla sigue siendo la estrategia más eficaz y accesible para prevenir estas enfermedades. Esto incluye medidas básicas como el cepillado dental dos o tres veces al día, el uso de hilo dental o cepillos interdentales y revisiones periódicas con el odontólogo.
Sin embargo, los especialistas señalan que en muchos casos estas medidas no se aplican correctamente o no se mantienen en el tiempo. Por eso, en determinadas situaciones puede ser recomendable añadir terapias complementarias, como antisépticos bucales indicados por profesionales sanitarios, que ayudan a reducir la placa bacteriana y controlar la inflamación gingival.
Más allá de la salud dental, cada vez hay mayor consenso en que la boca puede ser un indicador temprano de problemas de salud más graves. Las encías inflamadas, el sangrado persistente o lesiones que no cicatrizan pueden alertar de alteraciones sistémicas o enfermedades importantes que conviene detectar a tiempo. Entre ellas se incluyen trastornos metabólicos, enfermedades inflamatorias e incluso algunos tipos de cáncer oral.
Por eso, la comunidad científica insiste en una visión integral de la salud. De hecho, la propia Organización Mundial de la Salud ha subrayado recientemente que no puede entenderse la salud sin la salud oral, aunque todavía queda camino por recorrer para integrar plenamente la higiene bucodental dentro de los pilares del estilo de vida saludable.
En un momento en el que el bienestar se concibe de forma cada vez más global —conectando salud física, prevención y longevidad—, el mensaje del Día Mundial de la Salud Bucal es claro: actuar antes marca la diferencia. Cuidar las encías, detectar señales tempranas y mantener hábitos de higiene adecuados no solo protege la sonrisa, sino que también puede prevenir enfermedades y mejorar la salud a largo plazo.